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En esta foto, tomada en el jardín
del Claustro Mudéjar, se puede apreciar la primera manifestación uniformada de
lo que luego sería la Banda de Música creada por los franciscanos. Con esta
formación e incluso con otras más pequeñas se cantaban las "Misas de la Luz",
que se celebraban a hora muy temprana.
Cuenta Rafael Moreno que el bombardino de Alfonso Rodríguez, de tanto uso,
tenía el metal tan maleable que se podía doblar. Parece ser que uno de los niños
violinistas de la primera fila, podría ser el padre de las hermanas Venerada y
Amalia. Este violinista tocó luego en el salón de baile, antes de que el local
fuese convertido en cine. Este hombre parece ser que murió en el incendio que se
declaró en lo que hoy es Casa Amalia.
La batuta que porta Don José Cordero está hecha de madera de ébano y tiene
las puntas de plata y obra en poder del citado Rafael Moreno, ya que fue
regalada a Alfonso Moreno junto con un reloj por los músicos de la Banda, con
motivo del vigésimo quinto aniversario de la toma de posesión como director.
Además, los componentes de los coros de las zarzuelas que se habían representado
en Guadalupe le regalaron a Alfonso Moreno una guitarra de nueve cuerdas.
Dicha guitarra, de caoba y palosanto, con trastes de plata, fue fabricada en
Madrid. Parece ser que se la llevó a Cuba un cura de Guadalupe y que después
regresó al pueblo con mucho dinero. Este avispado cura, cuentan, se introducía
granitos de trigo en la oreja, se ponía una paloma en el hombro y cuando ésta le
metía el pico en la oreja para picar el trigo, el religioso decía a los cubanos
que el animal le estaba contando sus pecados y secretos. Los caribeños, para que
no hablara, le daban dinero y así logró hacer fortuna.
Todos estos regalos le fueron entregados a Alfonso Moreno en el salón de
Poli, el llamado Cine Ideal, por Vicente Sierra, en nombre de la Banda.
Estuvieron como testigos Manuel Moreno, Manuel Torrejón, Francisco Guadalupe y
Juan García.
© Rafael Moreno Tello
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