LOS DICHOS
            cartel
   Hemos visto que en la inmensa mayoría de los lugares que tienen fiestas de moros y cristianos, incluida la provincia de Cuenca, intervienen varios personajes en la representación, al modo de las antiguas comedias.
    En los pocos casos en que los protagonistas son solamente un moro y un cristiano, o están escritos en prosa (Trujillo, en Honduras), o el texto es mucho más corto (A Cañiza y Laza, en Orense), o se reduce a la Conversión, o es incompleto como en Caravaca (Murcia).
   Por eso es más llamativo el caso de Valverde de Júcar (dejo al margen el caso de Valera de Abajo por su posible origen valverdeño), donde todo el largo parlamento en verso es recitado únicamente por dos protagonistas, los generales moro y cristiano.
     Podemos afirmar que nos encontramos ante un hecho extraordinario, no sólo por la belleza de sus textos, sino por su sorprendente abundancia ya que existen tres parlamentos redactados en épocas distintas.
            dichos     En el año 1.983 se publican por vez primera los  tradicionales    Dichos del Credo, atractiva tarea de recuperación  del patrimonio     cultural valverdeño que ONZENERO se había  impuesto   cuando  en 1.977 comienza la edición de su revista.
   En 1930, un valverdeño, aunque nacido a varios kilómetros, Julián Lara, conocedor del habla y la cultura de sus convecinos, de sus sentimientos y tradiciones, y poseedor de una gran sensibilidad literaria, elabora un texto emotivo y sencillo, pero con la misma carga de religiosidad, patriotismo y amor al Santo Niño. Ha sido representado en varias ocasiones, incorporándose así a nuestro acervo cultural.
    Pero es que, además, hemos recuperado otra composición    más antigua, que emocionó a nuestros antepasados entonces   y  a nosotros ahora, de enorme fuerza dramática, con bien medidos  versos  endecasílabos y octosílabos de magnífica cadencia  y  ritmo, con un léxico sonoro y al mismo tiempo preciso y musical,  y  con unos recursos poéticos que despiertan y mantienen la atención     y la emoción en el espectador y en el lector.
   Así pues, Julián Lara con Queridísimos soldados completaba una trilogía de Dichos iniciada hace varios siglos con En este sitio ameno y delicioso y continuada en el siglo XIX con los popularmente llamados del Credo, los cuales han llegado hasta nuestros días con todo el vigor y la frescura con que fueron creados.
    El orden de presentación de los textos es el siguiente:
   1º.-  No sé qué presentimientos... (Dichos del Credo)
   2º.- Queridísimos soldados.
   3º.- En este sitio ameno y delicioso.
   La explicación es muy fácil. Las últimas generaciones han considerado a los Dichos del Credo como los oficiales, eran los que había que representar, aunque en algunas ocasiones se cediese el honor a los de Julián Lara. Se puede decir que durante el siglo XX son los versos que se oyen en nuestras calles el ocho de enero de cada año.
   Dejamos para el final el más antiguo, que ya había desaparecido de la memoria colectiva y que nos ha llegado a nosotros en una copia manuscrita fechada en el año 1.912.