En uno de los rincones más pintorescos
de Navarra, lindando con Logroño y Álava, al sur de la
Peña de Yoar, a 814 metros sobre el nivel del mar, tiene su
asiento el Santuario de Nuestra Señora de Codés.
Allí se veneraba una imagen de la Virgen, a la que según
la tradición habían tributado gran devoción los
habitantes de la antigua ciudad de Cantabria, sita muy cerca del actual
Logroño. Ocultada, según la misma tradición, el
año 575 durante la destrucción de la ciudad por las
tropas de Leovigildo —hecho narrado por San Braulio en su Vida de
San Millán—, aquella primera imagen de María fue
llevada a las montañas de Yoar, a lugar de gran arbolado y de
muy difícil acceso.
La imagen actual de la Virgen preside el altar mayor del Santuario de
Codés.

«De estilo gótico, su talla puede ponerse entre los siglos
XII y XIII. Es sedente. Mide 85 cm. de altura. El Niño lleva en
su mano izquierda el globo del mundo y con la derecha bendice. La Madre
con la izquierda sostiene al Niño y en la derecha lleva la
manzana simbólica de la Nueva Eva. Tiene esta imagen un encanto
y unción notables. Sin perder nada de su porte real, ofrece ante
todo una dulce expresión de bondad maternal, que se refleja en
su rostro sonriente. Diríamos que es el retrato de la Reina y
Madre que saludamos en la Salve».

Sobre el Codés de la leyenda y la estadística, se alza
hoy el Santuario restaurado, cada día más atrayente para
el devoto y el turista.
Recostado sobre la sierra brava del fondo, está el Santuario.
Erguida la torre, bellamente renacentista, y todo el macizo del
edificio repartido en casa rectoral y hospedería con traza de
caserío de la montaña navarra, todo el conjunto de una
construcción sólida para resistir a los temporales y al
Sol que calienta recio.
Desde la Basílica y mucho mejor si en un arranque de alpinistas
escalamos la Peña y nos aupamos sobre la cúspide llamada
«del telégrafo», a 1414 metros de altura, el
panorama es ambicioso como en pocos puntos.
La vista se pierde en líneas divisorias de nueve o diez
provincias españolas conjuntando el latido fresco y brumoso de
las Vascongadas, con el huertano de Aragón, la clásica
Rioja y depurada Soria con el ascetismo de la meseta de Burgos.
¡Una visión magnífica!
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Un
poco de historia
Nuestra Señora de Codés,
santuario de la Virgen con solera fontal de monasterio benedictino,
formó también durante siglos en la constelación de
las ermitas del célebre monasterio de Azuelo.
Sus documentos monacales vienen resumidos así por Yepes, el
historiador de la Orden de San Benito a comienzos del 1600:
«Hallamos unas veces monasterio y otras ermita a este santuario mariano. Y ahora es una de las más celebradas ermitas que haya en el reino de Navarra, por la devoción que la gente de la tierra tiene con la santa imagen, obradora de maravillas ...
El monasterio de Codés adquiere su máxima fuerza monacal en los tiempos difíciles de las invasiones. Con el impulso de la Reconquista dado por el rey navarro Sancho Garcés I, desde San Esteban de Deyo (Monjardín), vanguardia de los Banu Casi de Tudela, hasta Cárcar y Viguera, el monasterio de Codés forma mosaico luminoso con el antiguo monasterio de Santa Coloma, junto a Nájera, restaurado por Ordoño II de León el año 923 y con el de San Martín de Albelda fundado ese mismo año por Sancho Garcés I de Navarra. Podrá decir el celebérrimo códice albeldense de Vigila:
«Por la parte de Cantabria tomó él mismo los castillos que hay de Nájera a Tudela...»
Junto a Codés, en racimo apretado,
surgieron también otros monasterios como Desojo, Bañano,
Torres, Santa Eulalia, Covas y San Jorge de Azuelo. Abades suyos con
nombres como Sancho, Dídico, Fortuño, Juan y Eximeno,
resaltan junto a los Reyes primeros de Navarra.
La comarca de Codés vive tempranamente un cristianismo fragante
de oración benedictina. El 17 de setiembre del año 983 el
obispo de Nájera, Benedicto, y el abad escritor del monasterio
de San Martín de Albelda, Vigila, conciertan entre s´si
sobre diezmos en Desojo, para atender el culto y los servicios
religiosos. Son los tiempos duros del rey navarro Sancho II Abarca, que
reina hábilmente en Pamplona y en la Cantabria logroñesa,
a pesar de las embestidas de Almanzor.
Pero el gran monasterio en las faldas de Yoar será durante
siglos San Jorge de Azuelo, como señala el año 992 el
archivo de San Millán de la Cogolla.
Su abad Eximeno alterna con los reyes de Navarra don Sancho
Garcés II y su hijo García Sánchez II.
Codés, Bañano y Azuelo son tres monasterios refugio, ante
aquellas devastadoras campañas del temido Almanzor, que
sólo concluirán con su muerte, la noche del 10 al 11 de
agosto del año 1002.
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Miscellanea
En 1976 celebró la Cofradía de
Codés, fundada el 8 de agosto de 1901, su jubileo de diamante.
Mil habían sido hasta aquella fecha los cofrades sucesivos. Pero
su pujanza aumenta año tras año. En 1976 contaba
quinientos cofrades y mis doscientos socios o hermanos, extendidos por
ciento treinta pueblos y ciudades, y por toda España e
Hispanoamérica.
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Paseos
por la Peña de Codés
La peña de la
Concepción, vista desde el porche de la iglesia.
Si llegamos por la carretera nacional 111, que une
Logroño con Pamplona, hemos de tomar entre Sansol y Torres del
Río la carretera comarcal NA7200 que remonta el río
Linares hacia Aguilar de Codés.
Es un valle abrigado y asimétrico. La vertiente que da hacia el
sur es una buena solana que permite el cultivo de la vid y del olivo;
la que da hacia el norte es, en cambio, principalmente cerealista. En
el fondo del valle, junto al río, pequeños espacios de
regadío dedicados a hortalizas, maíz, tabaco y patata.
En el kilómetro 9 de la NA7200 nos encontramos con un
desvío por la carretera NA7202 que nos conduce a Torralba,
primero, y a Codés, luego, distante a 3,1 km. desde el cruce
llamado «del molino».
Por encima del carrascal-robledal que rodea el santuario, la empinada
vaguada cubierta por pedrizas que nos lleva entre curiosos monolitos al
páramo sobre el que emergen Yoar y La Plana, es el escenario de
uno de los paseos más atractivos que se puedan hacer en la
comarca. La Peña de los Cencerros, la fuente de los Nenes y el
fantasmagórico hayedo de viejos troncos retorcidos que nos
conduce a la cumbre de Yoar son imágenes difíciles de
olvidar.
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Hospedería

A la izquierda, el nuevo bar
La Hospedería, un edificio de dos pisos
parcialmente renovado por la Diputación Foral de Navarra, ofrece
servicio de comedor y habitaciones.
Actualmente la hospedería dispone de seis habitaciones
totalmente renovadas, con baño, calefacción y cama de
matrimonio y de 25 camas en habitaciones antiguas, a precios
módicos. El hermitaño actual, Nicolás
Echeverría, y su familia te atenderán con toda la
amabilidad y podrás disfrutar también de buenos vinos
—riojanos y navarros— así como de buenos platos preparados por
David, cocinero de primera.
(+34) 948 378914
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