Miguel Ángel Gómez Naharro


 

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1.- ¡AY  CARMELA!

         Intentemos devolver a la palabra su valor originario.
        Primero fue un golpe, fracasado, en nombre de la República. Luego hablaron de Alzamiento para atraer clientela indecisa y anunciaron el terror. Aquellos desleales a la democracia maquillaban el deshonor hablando del comunismo que asolaba la Patria, cuando en España había un Gobierno burgués salido de las urnas esforzándose por combatir la anarquía. La provocaban jóvenes que, en la calle, querían demostrar la incapacidad del Gobierno para controlar un Orden Público estragado adrede.
            En la mendaz metamorfosis lingüística de los desleales, su Alzamiento pasó a llamarse Cruzada. Definitivamente se descorrió el último cortinaje de humo y el mundo fue consciente de que España estaba siendo invadida por portugueses, italianos, alemanes, moros y legionarios.
            Ante la indecorosa neutralidad de unas democracias superadas por el miedo se libró en España la primera batalla de la II Guerra Mundial. El pueblo leal ya había presentido que en su solar se dirimía algo más que ambiciones pretorianas de oficiales africanistas asociados a la Iglesia, a la nobleza agraria, a la banca y a los poderes industriales. Madrid, capital de la resistencia ante un mundo estremecido, organizó El Quinto Regimiento. No pasarán el Manzanares. Los leales consiguieron cruzar el Ebro. No pasará el fascismo del ejército colonial que pretendía hacer de España un cuartel, sin puertas, con fajinas y retretas sumarísimas. Y el pueblo leal se arengó en las trincheras entonando !ay Carmela¡, metáfora de la novia que aguardaba el desenlace de aquella hecatombe. Al tiempo, los invasores cantaban a la novia de la muerte, infectados por una mística enferma de sangre de Calvario. Frente a las coplas populares que hablaban de resistencia, pan tierra y Carmela, los alzados utilizaban para sus himnos irracionales lirismos de luceros, destinos e imperio, resucitando la eterna España tridentina: una Edad Media desempolvada y mohosa. Ay Carmela. Los leales cantaban al compañero, que compartía pan y trinchera, a la libertad hurtada. Los invasores hablaban de camaradas ausentes, de ademanes imposibles, de luceros perdidos en la inmensidad cósmica. El pueblo leal prometió resistir, hasta el exterminio, al cruzado que utilizó el terror, como la más refinada arma de guerra, para bombardear ciudades con colegios y hospitales incluidos, en su locura por desmemoriar cualquier fermento republicano. No pudo con Carmela. El general desenfundó la pistola y el pueblo se quedó, hasta hoy, con el verso felipino.
            Ay Carmela nos preserva de caer en tentaciones de correcta neutralidad, urdidas por historiadores que pretenden confundir en el mismo saco la pistola y la copla.
            Devolver a la palabra su valor originario. Así podremos simplificar: en la guerra predomina la irracionalidad, la locura en los dos bandos. Pero solo uno de ellos contrató a los jinetes apocalípticos y pervirtió el orden que el pueblo se había dado. Ese pueblo asumirá su estado de necesidad para inmolarse, en legítima defensa, en el contexto del talión que nunca quiso. Ay Carmela. Nuestros ojos se nublan cuando bisbiseamos lo de prometemos resistir. A la larga no pasaron.

Texto: Víctor Chamorro

1.- ¡Ay Carmela!

(Tradicional española)

El ejército del Ebro,
rumba, la rumba, la rumba, la
el ejército del Ebro,
rumba, la rumba, la rumba la,
una noche el río pasó,
¡Ay Carmela!¡Ay Carmela!
una noche el río pasó,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
Pero nada pueden bombas,
rumba, la rumba, la rumba la,
Pero nada pueden bombas,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
donde sobra corazón,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
Contraataques muy rabiosos,
rumba, la rumba, la rumba la,
contraataques muy rabiosos,
rumba, la rumba, la rumba la,
la otra noche fueron mil,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
deberemos resistir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
Pero igual que combatimos,
rumba, la rumba, la rumba la,
pero igual que combatimos,
rumba, la rumba, la rumba la,
prometemos resistir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
Prometemos resistir
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!


2.- Le chant des Partisans

 

Le Chant des partisans (1943) es el himno de la Resistencia francesa contra la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Fue compuesto en Londres en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial.

La música es de Anna Marly y los versos, de los escritores franceses Joseph Kessel y de su sobrino –también historiador- Maurice Druon. El último toque lo dio la cantante Germaine Sablon.

Esta obra de arte enaltece el patriotismo y la movilización contra el opresor : su objetivo era hacer que los franceses se adhirieran a la causa de los luchadores patriotas, -los resistentes, los partisans- que luchaban de manera clandestina contra los ocupantes alemanes cuyos uniformes comparaban con «cuervos».


La letra                   Le chant des partisans

(L: Maurice Druon y Joseph Kessel. M: Anna Marly)

Ami, entends-tu le vol noir des corbeaux sur la plaine ?
Ami, entends-tu le bruit sourd du pays qu'on enchaîne?
Ohé, partisans, ouvriers et paysans, c'est l'alarme!
Ce soir, l'ennemi connaîtra le prix du sang et des larmes.


Amigo, ¿oyes el vuelo negro de los cuervos en la llanura?
Amigo, ¿oyes el rumor sordo del país al que están encadenando?
¡Oíd! guerrilleros, obreros y campesinos, estamos dando la alarma!
Esta noche el enemigo conocerá el precio de la sangre y de las lágrimas.

Montez de la mine, descendez des collines, camarades,
Sortez de la paille les fusils, la mitraille, les grenades;
Ohé, Francs tireurs, à la balle et au couteau, tirez vite!
Ohé saboteur, attention à ton fardeau dynamite…

Subid de la mina, bajad de las colinas, camaradas,
Sacad del pajar los fusiles, la metralla, las granadas.
¡Oíd! Guerrilleros: disparad rápido con la bala y sacad la navaja.
¡Oye! Tú que haces saboteos: ¡cuidado con tu carga, que es dinamita!

C'est nous qui brisons les barreaux des prisons, pour nos frères;
La haine à nos trousses, et la faim qui nous pousse, la misère.
Il est des pays où les gens aux creux des lits font des rêves.
Ici, nous, vois-tu, nous on marche et nous on tu nous on crève…

Somos nosotros quienes rompemos los barrotes de las cárceles, por nuestros hermanos,
Con el odio que nos va a los alcances, el hambre que nos arrebata, la miseria.
Hay países donde la gente sueña en el hueco de las camas.
Aquí, mira: nosotros caminamos, matamos, reventamos.

Ici chacun sait ce qu'il veut, ce qu'il fait quand il passe;
Ami, si tu tombes, un ami sort de l'ombre à ta place.
Demain du sang noir séchera au grand soleil sur les routes
Chantez, compagnons, dans la nuit la liberté nous écoute…

 

Aquí, cada uno sabe lo que quiere, lo que hace al pasar.
Amigo: si te caes, otro amigo sale en tu lugar de la oscuridad.
Mañana, a pleno sol, la sangre negra secará sobre las carreteras.
Silbad, compañeros: en la noche la libertad nos está escuchando.

Génesis:

Londres, principios de 1943. Europa está en plena Guerra Mundial.

El jefe del Movimiento por la Liberación, Emmanuel d’Astier de La Vigerie, busca una sintonía para el programa de la BBC, «Honor y Patria», y un canto dedicado al «ejército de las sombras», o sea al ejército de los luchadores patriotas que tienen que esconderse para luchar contra el invasor. Sólo una canción podría acercar a todos estos hombres que no se conocen pero que están luchando en la clandestinidad por la libertad de su país. Se busca una canción que tenga «olor a resistencia» y que una a todos los patriotas.
Dos escritores franceses, Maurice Druon y su tío, Joseph Kessel, están en Londres. Oyen una música, La Marche des Partisans, compuesta por Anna Marly, joven compositora de origen ruso que suele interpretar sus canciones en los cuarteles y en el Club Francés de Londres.

En un pequeño hotel de las afueras de Londres, Druon y Kessel escriben la letra de esta canción que se hará famosa como Canto – o Himno - de la Resistencia.

 

El éxito:

El 2 de mayo de 1943 se oye por primera vez esta sintonía en la BBC y al día siguiente se graba la canción en los estudios de Ealing.

Pocos días después todos los patriotas franceses la cantan: la letra es publicada en Francia en Los Cuadernos Clandestinos.

Sobre el territorio francés, los aviadores británicos de la Royal Air Force lanzan a los guerrilleros las cuartillas con la letra que muy pronto se hace famosísima.

 

El impacto:

Este himno de la Resistencia de los luchadores contra el enemigo se convierte después de la derrota alemana en el himno oficioso de la Francia Libre.

En los años 60, con La Marseillaise y Le Chant du départ, Le Chant des partisans forma parte de las tres canciones que todos los alumnos de 14 años tienen que conocer para examinarse.
Entre los numerosos intérpretes de esta famosa canción comprometida, cabe destacar a Germaine Sablon, Armand Mestral, Marc Ogeret, Yves Montand (cuya interpretación es, sin duda, la más exitosa), Jean Ferrat, Lenny Escudero, Joan Baez, Johnny Halliday y Jean-Louis Murat. El grupo Zebda también la adaptó bajo el título Motivés en 1998.

 

El mensaje:

Himno de la Resistencia, Le Chant des Partisans es una llamada a la lucha fraternal. Es el sueño eterno de una libertad que hay que conquistar y con la cual sueña cualquier hombre oprimido -sea el país que sea- cuando quiere deshacerse del yugo y de la tiranía: Nunca se lucha en vano cuando se pugna por la libertad del pueblo, de los hermanos, de los hijos.
Maurice Druon escribirá años más tarde: «Considero como gracia misteriosa y como justificación de un destino de escritor haber podido, cierto día, coincidir con la conciencia de todo un pueblo».

Texto y traducción: Jean-Ives Kerzulec

3.- BELLA CIAO

Hay, en el corazón de la ciudad lombarda de Bérgamo, un monumento a los partisanos que representa a uno de ellos, muerto, colgado boca debajo de los pies; al lado, de rodillas, una mujer -símbolo de las madres sufrientes- expresa serenamente su inabarcable dolor. Y no muy lejos de allí, en el lago Como, bellísimo y cercano a la frontera suiza, encontraría el final de su huida un Mussolini perseguido por los partisanos, que le darían el mismo pago que él le diera a tantos guerrilleros antifascistas, opuestos a su régimen y a la invasión de los nazis alemanes.
                    Benito Mussolini tenía 42 años cuando en 1925 obtiene plenos poderes en Italia, ejerciendo una dictadura absoluta, férrea, sanguinaria y neoimperialista, invadiendo Etiopía diez años después y formando un Eje Roma-Berlín en 1936 que intervendría decisivamente en la Guerra Civil española, ayudando a los sublevados contra la República legítima. En 1940 entra en conflicto, junto a la Alemania de Hitler, con las potencias democráticas europeas, arrastrando a su pueblo al horror, la miseria, la destrucción y el enfrentamiento exterior y civil.
                      Fruto de ello es la “lucha partisana”, la lucha guerrillera que reunía a todos los antifascistas, abanderados fundamentalmente por los comunistas.
                      Y como tantas veces ocurre con el pueblo alzado en armas contra el opresor -interior o exterior-, surge la canción de resistencia, los “cantos de intervención”, como dicen nuestros vecinos portugueses. Surge el aliento que da impulso a la lucha desigual, a los peligros con que han de enfrentarse los que batallan por las libertades.
                       
Esta mañana me he levantado/ ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao,/ Esta mañana me he levantado/ y he descubierto al opresor, traducimos en español la primera estrofa de ese emblema del pueblo, sublevado contra la tiranía que es la canción Bella ciao, universalmente aceptada como símbolo de la resistencia popular.
                        Cuando en los años setenta poetas y cantautores recorríamos los rublos de España con nuestros versos y canciones, siempre alguien tarareaba esta canción tradicional italiana, cuyos orígenes no pueden rastrearse con claridad, pero que se enraízan en esa lucha contundente del pueblo que veía como el terrible “duce” los precipitaba hacia el abismo de una ciega dictadura, ligada a otra más horrible todavía, rabiosamente imperialista, xenófoba, racista, irracional, violenta y sádica: el nazismo de Hitler.
                       
¡Oh!, guerrillero, quiero ir contigo/ ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao./ ¡Oh!, guerrillero, quiero ir contigo,/ porque me siento aquí morir, continúa la emotiva poesía partisana. ¡Cuántas veces la hemos gritado, se la hemos lanzado como dardos a nuestra dictadura en España! ¡Y cuántas veces lo han hecho igualmente en otros países, desde nuestra hermana Portugal en su también oscura dictadura de 40 años, u otros tan lejanos en el espacio y cercanos en el corazón como los demócratas chilenos, masacrados por el sanguinario Pinochet cuando aquí comenzábamos a respirar libremente.
                       
Bella ciao es uno de los mayores símbolos contra la opresión que tiene la humanidad como patrimonio intangible del siglo XX. Sigue siendo en Italia tarjeta de presentación y recordatorio en cada protesta contra el recorte de libertades, contra las agresiones a las masas populares, a favor del progreso, de la fraternidad. E incluso de la paz, aunque la tercera estrofa pueda parecer una contradicción: Y si yo caigo en la guerrilla./ ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao./ Y si yo caigo en la guerrilla/ coge en tus manos mi fusil (o tú me debes sepultar, según la traducción literal del original italiano): y es que estamos ante un “sacrificio de amor” y un batallar contra la violencia y la agresión, que trata de erradicar.
                       
Cava una fosa en la montaña/ ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao./ Cava una fosa en la montaña/ bajo la sombra de una flor, entonábamos en castellano, con un mensaje romántico, bucólico, un tanto ingenuo, como corresponde a los soñadores de la liberación de toda la humanidad. De ahí los siguientes versos:
                       
Así la gente cuanto la vea/ ¡Oh, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao./ Así la gente cuando la vea/ se dirá ¡qué bella flor!
                       
Sí, una flor en la montaña, en esa intrincada corona alpina que delimita el norte de Italia, por donde Hitler -desautorizado Mussolini por su “Gran Consejo Fascista” el 24 de julio de 1943 ante su pretensión de continuar la guerra y detenido por orden del rey Víctor Manuel III- penetra para invadir el país, libera a su aliado y le forma un efímero “gobierno títere”, enfrentado al resto de Italia.
                       
Será la tumba (flor) de un guerrillero/ ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao./ Será la tumba de un guerrillero/ muerto por la libertad
, termina gritando la canción, cuyo homenaje a esas muertes, tan tremendas, masivas, que costó la conquista preciada, la derrota del monstruo, de los monstruos que desangraron Italia, Alemania, España, Portugal, Chile, Francia, Grecia, Argentina, Nicaragua… ¡tantos sitios donde se cantó, se sigue cantando para que su recuerdo aleje los fantasmas del pasado, que en algunos lugares siguen siendo presente lacerante para todos!
                        ¡Oh!, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao, siempre que nos levantemos descubriendo cualquier rastro de tirano, de invasor, démoslo todo para evitar su dominio, en aras de la fraternidad, la solidaridad y la libertad.

Texto y traducción: Moisés Cayetano Rosado 

                        Bella ciao 
                              
(Tradicional italiana)

Questa mattina mi sono alzato.            Esta mañana me he levantado.
¡Oh! bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

Questa mattina mi sono alzato,            Esta mañana me he levantado.
e ho trovato l'invasor.                       y he descubierto al invasor.

O partigiano portami via                   ¡Oh! Guerrillero, quiero ir contigo.
¡Oh! bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

O partigiano portami via¡                     Oh! Guerrillero, quiero ir contigo.
  qui mi sento di morir.                                  porque me siento aquí morir.

E se io muoio de partigiano                Y si yo caigo, en la guerrilla.
¡Oh! bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

E so io muoio de partigiano              Y si yo caigo, en la guerrilla.
tu mi devi seppellir.                          coge en tus manos un fusil.
(v. original: tú me debes sepultar)
E seppellire lassú in montagna         Cava una fosa en la montaña.
¡Oh! bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

E seppellire lassú in montagna         Cava una fosa en la montaña.
sotto l'ombra di un bel fior.               bajo la sombra de una flor.  

Così le genti che passeranno                        Así la gente cuando la vea.
¡Oh! bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

E la genti che passeranno                 Así la gente cuando la vea.
mi diranno: "oh che bel fior".    se dirá ¡qué bella flor!

E questo è il fiore del partigiano   Será la tumba (flor), de un guerrillero,
                      ¡Oh! Bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.

E' questo il fiore del partigiano     Será la tumba (flor), de un guerrillero,
                     morto per la libertà.      muerto por la libertad.

E questo il fiore del partigia          Será la tumba (flor), de un guerrillero,
                   morto per la libertà.     muerto por la libertad.
                  

4.- GRÂNDOLA VILA MORENA (1971)
José Afonso (Aveiro, 1929 – Setúbal, 1987)

     Grândola Vila Morena es la canción portuguesa más conocida de la época revolucionaria del 25 de Abril de 1974, fecha en que la democracia fue repuesta en Portugal, después de cuarenta y ocho años de gobiernos autoritarios. Con autoría del cantor José Afonso, fue publicada por primera vez en su disco de larga duración “Cantigas do Maio” (Canciones de Mayo), grabado en el Strawberry Studio (Herouville, Francia), entre 11 de Octubre y 4 de Noviembre de 1971. Dos años y medio después, sería una de las señales musicales emitidas por radio, destinadas a desencadenar la Revolución de los Capitanes. Grândola, la contraseña, pasó a las 00h 20’ del día 25, en el programa “Limite”, de Rádio Renascença – Emisora Católica Portuguesa. Aproximadamente una hora antes se oiría otra, E depois do adeus (Y después del adiós), de Paulo de Carvalho. A través de este medio las unidades militares revoltosas supieron que podrían avanzar para el inicio de aquella, que también es conocida como Revolución de los Claveles.
     La canción fue compuesta en homenaje a la “Sociedade Musical Operária Grandolense”, situada en Grândola (Alentejo), en donde, en 1964, José Afonso actuó, quedando entonces muy emocionado con el espíritu revolucionario que allí se vivía.
     José Afonso (o Zeca Afonso, como era con afecto llamado por sus admiradores) es sin duda la figura más significativa y mítica de la canción de intervención en Portugal. A partir de finales de los años cincuenta desempeñó, con su canto y su poesía, un papel fundamental en el combate contra la dictadura de Salazar. Cultivó diversos géneros musicales, desde el “fado” de Coimbra, aún como estudiante universitario en aquella ciudad, a la canción popular propiamente dicha o de sentido más revolucionario.

Texto y traducción: Joaquim Saial  

Grândola vila morena

(José Afonso)

 

Grândola, vila morena                   Grândola villa morena,
Terra da fraternidade                    tierra de la fraternidad,
O povo é quem mais ordena         el pueblo es quien más ordena,
Dentro de ti, ó cidade                   dentro de tí, oh ciudad.

 

Dentro de ti, ó cidade                   En cada esquina un amigo,
O povo é quem mais ordena         el pueblo es quien más ordena
Terra da fraternidade                    tierra de la fraternidad,
Grândola, vila morena                   Grândola villa morena.

 

Em cada esquina um amigo           En cada esquina un amigo,
Em cada rosto igualdade              en cada rostro igualdad,
Grândola, vila morena                   Grândola villa morena,
Terra da fraternidade                    tierra de la fraternidad,

 

Terra da fraternidade                    tierra de la fraternidad,
Grândola, vila morena                   Grândola villa morena,
Em cada rosto igualdade               en cada rostro igualdad,
O povo é quem mais ordena         el pueblo es quien más ordena.

 

À sombra duma azinheira              A la sombra de una encina,
Que já não sabia a idade               de edad incalculable,
Jurei ter por companheira              Juré tener por compañera,
Grândola a tua vontade                 Grândola a tu voluntad.

 

Grândola a tua vontade                 Grândola a tu voluntad,
Jurei ter por companheira              Juré tener por compañera,
À sombra duma azinheira              A la sombra de una encina,
Que já não sabia a idade               de edad incalculable.

  

5.- Al vent

    “Al vent” es una de las pioneras de las canciones de protesta de nuestra memoria colectiva. Es una canción austera cuyos dos únicos ingredientes musicales fueron la voz potente de su autor, Raimon, un joven estudiante valenciano y unos escuetos y vigorosos acordes de guitarra. Las circunstancias, el caldo social en que fue creada, hicieron el resto.
    Pronto se transformó esta canción en un grito asumido por la juventud concienciada del momento, más allá del ámbito lingüístico originario.
    “Al vent” evocaba ¿quizá? Ganas de volar, salida al mundo exterior, cambio, libertad. Puede parecer paradójico que la letra de una de nuestras canciones de protesta más emblemáticas no diga nada. Resulta sin embargo muy instructivo para observar los mecanismos de sobrecarga simbólica que la censura provocaba sobre las palabras más inocuas.
    Es la primera canción de Raimon. Esta canción nació el año 1959 al azar, mientras iba en moto con un amigo suyo.
    Yendo en el asiento de atrás de la moto, empezó a sentirse inquieto por la velocidad que llevaban y fue entonces cuando empezó a cantar:
    Al viento,
    La cara al viento…
    Raimon empezó a cantar en público en el año 1961, cuando aún era estudiante de historia en la Universidad de Valencia. Lo hizo al margen del movimiento barcelonés de la “nova cançó”, al cual aportó un estilo personal y discrepante que lo situó en un lugar absolutamente original, tanto respecto al movimiento como al panorama musical español de moda en aquel momento.
    Los primeros propagandistas de Raimon fueron los ” setze jutges” (dieciséis jueces). En diciembre de 1962 se estrenó en Barcelona el Fórum Vergés. Su música, las palabras, su forma de cantar, produjeron una gran sorpresa en el ambiente artístico de los primeros años sesenta. Al vent  su primera canción, tuvo un éxito inmediato. Los responsables de la discográfica Edigsa se apresuraron a promover un disco que, prácticamente sin ninguna publicidad, tuvo unas ventas fulminantes.
    El primer disco salió en marzo de 1963, era de los pequeños, e incluía “Al vent”….

  Al vent
         
   (Raimon)

 Al vent,                                 Al viento,
la cara al vent,                       la cara al viento,
el cor al vent,                        el corazón al viento,
les mans al vent,                    las manos al viento,
els ulls al vent,                       los ojos al viento,
al vent del món.                     al viento del mundo.

I tots,                                      Y todos,
tots plens de nit,                     llenos de noche,
buscant la llum,                      buscando la luz,
buscant la pau,                       buscando la paz,
buscant a déu,                        buscando a Dios,
al vent del món.                     al viento del mundo.

 

La vida ens dona penes,            La vida ofrece penas,
ja el nàixer és un gran plor:      ya nacer es un gran llanto:
la vida pot ser eixe plor;           la vida es ese llanto;
però nosaltres                            pero nosotros

 

al vent,                               al viento,
la cara al vent,                    la cara al viento,
el cor al vent,                     el corazón al viento,
les mans al vent,                las manos al viento,
els ulls al vent,                   los ojos al viento,
al vent del món.                 al viento del mundo.

Texto y traducción: Jaume Graells i Veguín

6.-A galopar
    Rafael Alberti es uno de esos poetas proteicos que ha utilizado todas las formas de fundir la palabra. Son tres las facetas más características de su poesía: la neopopularista, la surrealista y la realista, pero no todas han logrado sobrevivir…
    El Alberti neopopularista consiguió un trasvase poético de la tradición a la contemporaneidad e influyó en muchos poetas de la posguerra.
    La modalidad surrealista de Alberti resulta, quizás, la más atractiva. Pero el Alberti que más ha calado en la poesía contemporánea es el de la tendencia más realista, más apegada a la Historia... Une en esta faceta  su preocupación histórica con sus sentimientos más profundos.
    A los poetas hay que juzgarlos por su obra, pero en el caso de Alberti cuesta no considerarlo con su activa presencia en la vida y en la política española, incluso durante su exilio. En sus poemas no caben otros colores que los primarios, los de la escuela y la niñez: el azul del mar, el amarillo del sol y de la luz, el verde y el rojo de los bosques, de las flores, de la tierra, que aunque suene a exageración, es lo que toca a su etapa surrealista y a la que  comprende sus poemas de corte político.
    Los poemas de Alberti se mueven entre la tristeza, la ira y la alegría con la misma inconsciencia con que combina los colores primarios.
    Es a partir de 1936 cuando decide intervenir en la campaña por el Frente Popular en España. Fue un hombre muy comprometido con la izquierda y en el transcurso de la guerra civil fue a entrevistarse con Stalín a Moscú.
    Finalmente decidió enrolarse en la aviación republicana. Pero incluso en plena guerra no pudo Alberti olvidar sus sentimientos artísticos. Así, en el transcurso del asedio a Madrid participó en la evacuación de las obras del Museo del Prado, para evitar su destrucción...
    “Tenía, como dice Mario Benedetti, la poesía metida en el alma”. Su poética está impulsada por el recuerdo y la nostalgia del mar que le dio libertad, claridad y sobre todo esa capacidad de ver siempre la luz en medio de lo oscuro.
    “Su poesía pasó a través de tiempos turbulentos de España, pero siempre al fondo de lo oscuro, de lo tenebroso, de lo difícil, de lo duro y lo negativo supo ver la esperanza, admirar la claridad por medio de las tinieblas” (García de la Cocha)
    “Le ayudaron sus amigos de siempre: Quevedo, Góngora, Neruda, Federico García Lorca, Goytisolo, Alfonsina…” (Diario Virtual de Bogotá “05) Alberti es un luchador por la libertad y la democracia y por lo que significa los derechos de los ciudadanos, desde sus comienzos como escritor y pintor. No es extrañar que su poema ‘A galopar’ sea una manifestación de recuerdo, de algunas de las poesías que el autor dedicó al Pueblo Español, durante la República Española y que sirvió como tema al gran cantautor Paco Ibañez, siempre comprometido con Alberti...
    Es Paco Ibáñez un inconformista, un anticonformista abierto al mundo. Un ser profundamente humano que según Vázquez Montalbán “practica constantemente la provocación cultural, la crítica dura y directa contra los enemigos de la emancipación individual y social”. Con él vuelan las palabras impregnadas de nostalgia y envueltas en su voz profunda y cálida. “La poesía con mayúsculas, esa que se clava como afilados puñales, vuelve a ser un arma cargada de presente”. Paco Ibáñez es un artista obsesionado por la idea superior de la libertad, en nombre de todos aquellos que lucharon para que nosotros disfrutáramos de ella.
    Paco Ibáñez editó por primera vez ‘A galopar’ en 1969 en París y la repercusión en España tuvo lugar con posterioridad a la publicación del doble LP grabado con motivo de su concierto en el Teatro Olympia en febrero del mismo año, que fue producido por Moshé Naim dentro de la colección ‘Los unos por los otros’. Ya en los noventa, se organizó una gira de conciertos de Rafael Alberti y Paco Ibáñez y se grabó un disco con el título "A galopar". Dicha gira cosechó un éxito extraordinario  resultando como conciertos destacados, los de París, Madrid, Barcelona, Santander y Mérida. Alberti recitó y Paco Ibáñez cantó. El resultado fue una poesía única e indivisible, apoyada por los asistentes que coreando a los dos artistas durante toda la actuación, consiguieron fundirse en una manifestación colectiva histórica.

Texto: Rafael España Fuentes

 

               A galopar
(L.: Rafael Alberti. M.: Paco Ibáñez)
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

 ¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España en las herraduras.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

7.-Alfonsina y el mar
   
Bastaron unas  notas de piano, escuchadas a través de la ventana, para que aquella tarde de un luminoso septiembre saltase con decisión sobre la estantería de su biblioteca.
       Mientras perdía la mirada, de entre los árboles surgían las notas de aquella canción mezcladas con la lejana algarabía de los chavales en la piscina. Dudó si abrir el libro o dejarlo donde tanto tiempo había reposado, olvidado como quien aparca un recuerdo que, aunque bonito, no quiere revivir por miedo a volver a darle vueltas a un pasado que inevitablemente no podría reconducir como, en su imaginación,  tantas veces había intentado.
        Decidió abrir a sus recuerdos una ventana tanto tiempo ya cerrada. Fue directo al estante, sin vacilar. Miró, extendió la mano y con ceremoniosa lentitud recorrió con su vista aquel pequeño tesoro que guardaba su secreto: ANTOLOGÍA POÉTICA. Alfonsina Storni. Biblioteca Clásica y Contemporánea. Ed. LOSADA.
         Recordó la ilusión de aquel regalo. Recordaba cómo , en voz alta, lo leyó de un tirón para devolver el detalle del regalo. Recordó ...cuántos recuerdos. Recordó que nunca más logro pasar de la primera página. Una dedicatoria con aquella grafía tan peculiar, una dedicatoria que le hacía perder la mirada, y recordar...
          Perdía la mirada en el intenso azul Austral sobre el que ella caminaba. La blanda arena daba paso a la blanca espuma y el viento levantaba mansamente sus cabellos y el profundo añil terminaba por difuminar su silueta en la inmensidad del océano.
           Sus atardeceres pasaron a ser el recuerdo de la misma historia. Comenzaban en el mismo lugar, bajo la sombra de los árboles que hacía de cielo a la calle. La brisa que subía del mar acariciaba sus rostros. Las miradas eran sonrisas que compartían con el perfume de sus jóvenes cuerpos. Sus cabellos se fundían al igual que se fundían sus cuerpos. Cantaban, reían, se miraban y en la penumbra de aquel local, en el mismo rincón de siempre escuchaban las canciones que encendían sus ideales compartidos.
            Interpretadas con más o menos acierto pero con la fuerza que da la convicción se convertían en  su arma de rebeldía que anunciaba el preludio de victoria. El ritual tenía un orden. Se diseñaba un espacio geográfico revolucionario que iniciaba el recorrido en lo local, en lo próximo, para discurrir por los derroteros de lo universal. Al vent, nos llenaba de aires de libertad. L’estaca, nos hacía corear todos a una. A galopar, nos llenaba la mirada de ilusión...Seguía el  aire de libertad al otro lado del Pirineo: “La mauvaise réputation”, “Le métèque”...La saudade revolucionaria con “Grandola vila morena”, tan cerca, tan nueva, tan diferente...Para dar el gran salto al otro lado del mar...Al caribe revolucionario  y de allí al sur...Recorriendo la cordillera con comandante, con muralla y con Amanda...hasta llegar al Sur del Sur donde Alfonsina se fundía con el mar como nuestros cuerpos se fundían en miradas y en caricias, en ilusiones compartidas, en deseos de libertad que se perdían en la noche...
             Y se perdieron para siempre  una tarde de julio para permanecer en el recuerdo de una dedicatoria escrita en la primera página de un libro, donde el arrullo de las caracolas marinas le hacía volver para recordar....A Pablo: “...acertar, quiero decir que siempre, que sobre el monte en cruz vendo la vida, vendo ese azar que suple las miradas, ignorando que el rosa ha muerto siempre...”. Beatriz. Barcelona. Mayo/78.
              Tiempo después supo que la dedicatoria era una cita de V. Aleixandre, que la canción “Alfonsina y el Mar”  dedicada a la poetisa argentina Alfonsina Storni era una composición de Ariel Ramírez (música) y Félix Luna (letra).
               Debajo de la fecha, en la dedicatoria, una consigna libertaria....igual que ella, pura libertad.
              Interpretaciones internacionalmente reconocidas de 'Alfonsina y el mar' son las de Mercedes Sosa y Andrés Calamaro.

Texto: Anselmo Gómez Arroyo

     Alfonsina y el mar
(L.: Ariel Ramírez. M.: Félix Luna)

 I.-Por la blanda arena que lame el mar tu pequeña huella no vuelva más
Un sendero solo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó hasta la espuma

II.-Sabe Dios que angustia te acompañó, qué dolor tan viejo calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad, qué poemas nuevos fuiste a buscar
Est. Una voz antigua de viento y de sal te requiebra el alma y te está llamando
Y te vas más allá como un sueño dormida Alfonsina vestida de mar

III.-Cinco sirenitas te llevarán por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua irán a jugar pronto a tu lado

IV.-Bájame la lámpara un poco más, déjame que duerma nodriza en paz
Y si llama él no le digas que estoy di que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy di que me he ido.

 
8.- A cántaros
(Pablo Guerrero)

    “A cántaros” representa una de las primeras apuestas por el sentido de la libertad, de la democracia, de la lucha y de la esperanza en los últimos tiempos franquistas.
      Es el grito del cambio político, la necesidad de una nueva época.
    Se ha fundido en la canción el propio bagaje cultural del autor: las lecturas que realizara en su pueblo (Esparragosa de Lares), sus años de Universidad, su profundización en poetas como Miguel Hernández, Lorca, Cernuda...
    Atrás quedaron los años vividos en tierras extremeñas: “ Allí viví mi infancia y adolescencia y me ha quedado grabado para siempre su luz de harina cayendo implacable sobre un campo de dunas. Fue un tiempo de juegos, de vendimias, de temporadas en el campo, de molinos de trigo, de baños en el Zújar, de eras.”
    Pablo Guerrero no abandona temas de esa generación de emigrantes de los años 50 y 60 y que padeció nuestra tierra con el éxodo a las grandes ciudades, cuando no a países extranjeros. Se cambió el trabajo en el campo por las interminables horas en la construcción y en las fábricas.
    Él conoce y vive las revueltas estudiantiles, la protesta, la lucha. Ha conocido la revolución del 68, la sintió especialmente,  y de la que dice: “ Pertenezco a la generación que busca permanentemente la felicidad, que se emocionó con el “ mayo francés” y creyó en el submarino amarillo de los Beatles, es decir en la utopía.. Mi generación critica y desconfía de muchas cosas, pero no ha perdido totalmente la esperanza y nos sigue manteniendo todavía el sentido de la solidaridad y del deseo.”
    Van a ser años cruciales para nuestra “canción guerrillera”. Las primeras actuaciones extremeñas  se realizaron en el Instituto Santa Eulalia de Mérida. Era diciembre de 1971. Él mismo declarará : “ Éramos muy ingenuos, en el sentido de que lo dábamos todo. Íbamos donde nos llamaban y no sabíamos decir que no pero también éramos conscientes de que aquella época era muy importante para el país y para nosotros mismos”.
    Corría el año 1972 y aparecerá su primer disco de larga duración, “ A cántaros”, en una época en la que se preocupa por unos textos relacionados con el amor, la libertad  y el pacifismo.
    Rápidamente se extenderán las palabras:

                  Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes
                   pero ¿ quién nos ata?...
                  Que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
                  que tiene que llover...
                  a  cántaros.

     La portada será diseñada por un amigo y compañero de facultad, Nacho Díaz.
    Su objetivo era claro: terminar con la larga dictadura en la que habían nacido, crecido y se habían educado, convirtiéndose en uno de los himnos más maravillosos y  poéticos de los años setenta. La hermana del cantante, Maria  Josefa Guerrero, sintetiza lo que significó para la juventud española:”La canción supuso un grito para la esperanza y la libertad con la que se identificó toda una generación que reclamaba cambios políticos”.
    Había entrado en el grupo denominado “ cantautores”, planteando la denuncia política y las transformaciones necesarias para este país. Son momentos delicados para la dictadura franquista. El partido comunista empieza a jugar un papel decisivo en los medios culturales y en este mismo año ( 1972) el partido socialista renovó ampliamente su dirección.
    Sin embargo la protesta más importante no estuvo enmarcada en grupos políticos, sino que fue de carácter eminentemente social y nació con una marcada espontaneidad.
    La Universidad era ya una institución situada al margen del régimen.
    No podemos olvidar que algunos  periódicos, junto a nuevas revistas, como Cambio 16, se saltan los rigores de la censura y denuncian la inseguridad ciudadana, la subida de precios y el descontento generalizado.

                     Ellos seguirán dormidos
                     en sus cuentas corrientes de seguridad...
                     Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
                     que la siesta se acaba...

    Siempre aparecerá la esperanza, la lucha tiene un sentido:

                      Hay  que doler de la vida hasta creer
                      que tiene que llover...
                      a cántaros.

Texto: Felipe Gómez Valhondo

                        A cántaros
              
(Pablo Guerrero)

Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes,
Pero  ¿quién nos ata? Pero  ¿quién nos ata?
Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio,  preparada tu marcha.
Que es tiempo de vivir, y de soñar, y de creer.

Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover,
Que tiene que llover a cántaros.

Estamos amasados con libertad, muchacha,
Pero quién nos ata, pero quien nos ata, 
Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio, preparada tu marcha.
Que es tiempo de vivir, y de soñar, y de creer.

Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover,

 Ellos seguirán dormidos en sus cuentas corrientes de seguridad.
Planearán vender su casa. ¿Le pongo diez metros en cómodos plazos de felicidad?
Pero tú y yo sabemos que hay  señales que anuncian
que la siesta se acaba y que una lluvia fina sin bioencimas, claro, limpiará nuestra casa.
Hay que doler de la vida hasta creer.

Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover,
Que tiene que llover a cántaros.


9.-Cancioneta
(L.: León Felipe. M.: Luis Pastor)

       Cancioneta la escribe León Felipe en 1939, cuando se encuentra en México, huyendo de la Guerra Civil, enfermo, cansado y como un exiliado más. En este momento histórico León Felipe se sitúa del lado de la legalidad republicana y la defiende desde la militancia y el compromiso dando a la poesía una dimensión humana, revistiéndola de una desgarradora perspectiva social que hace que a partir de ese momento -desde el combate y el exilio- su visión poética alcance una plenitud universal del conflicto, de la existencia humana en el mundo.
            Cancioneta y los demás poemas que escribe en el momento en que España se está desgarrando son escritos desde el deber y la denuncia, donde haya una injusticia, allí estará siempre su protesta.
            Cuando lee estos versos en la Casa de España en México en 1939, como homenaje de gratitud por su acogida, dice: “Yo no tengo diplomas. Mis diplomas y mi equipaje se los ha llevado la guerra y no me quedan más que estas palabras que vais a escuchar”.

El burgués tiene la mesa,
la Iglesia tiene la misa,
el proletario la masa
y el fascismo la camisa.
¡Qué divertido es el mundo!
¡Ay qué risa, ay qué risa!
Dando vueltas, dando vueltas
tan de prisa,
con la mesa,
con la misa,
con la mesa
y la camisa.

    Luis Pastor musicaliza “Cancioneta” y la edita en el sello  Movieplay, serie Gong, dentro de su segundo LP ‘Vallecas’, en el año 1976, cuando el general Franco acababa de morir, las leyes e instituciones de su régimen estaban intactas y al cantautor extremeño le prohibían sus conciertos.
 

Texto: Francisco Domínguez González

10.-  Mi “AL ALBA” de Luis Eduardo AUTE

    Estábamos en 1975, año clave en la historia reciente de España. Yo impartía clases en el Colegio S. José de Villafranca de los Barros, gestionado por los jesuitas. Lógicamente mis alumnos en su mayoría, pertenecían a lo que entonces denominábamos alta burguesía u oligarquía extremeña.
    En la clandestinidad era dirigente de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, estaba, siguiendo instrucciones de CC.OO, infiltrado en el Sindicato Vertical y ejercía como Presidente de la Unión de Trabajadores y Técnicos de la Enseñanza Privada.
    Mis contactos con el mundo obrero eran muy estrechos, sobre todo con los jornaleros del campo, pero también mantenía fuertes relaciones con la “intelligentsia” de Villafranca de los Barros, y Extremadura, a través de  Cineclubs y otras actividades culturales.
    La dictadura se desmoronaba dando terribles coletazos. El país se posicionaba ante lo que parecía inminente.  Nos asaltaban las dudas, el miedo, la ilusión, la angustia… y había que protegerse y disimular lo que, ignorante de mí, todo el mundo conocía.
    El 27 de septiembre, el franquismo, ya  moribundo escribió una de las más negras páginas de su larga historia. A primera  hora de la mañana fueron fusilados 5 activistas políticos.
    Franco derogó todas las peticiones de clemencia llegadas de todo el mundo. Una vez más, no tuvo piedad. La conspiración judeo-masónica comunista, decía, que “a nosotros nos honra y a ellos envilece”, fue, otra vez, el argumento esgrimido por el dictador.
    AUTE, nos representó a todos. Escribió “AL ALBA” que, como él dice, salió del dolor, del suyo y de todos los que nos avergonzábamos, y temíamos, de aquel Régimen.
    “Al Alba” es un canto a la vida, enmascarado en una canción de amor, de despedida para siempre. Es uno de los más bellos alegatos contra la muerte.
    Canción que explica poéticamente la importancia y el dolor de los que van a ser fusilados “al filo de la madrugada” el siniestro paisaje en el que vivíamos los españoles durante el franquismo:

                                               “Miles de buitres callados…
                                                parece que adivinaran
                                                que el día que se avecina
                                                viene con hambre atrasada”
                                                Maldito baile de muertos,
                                                pólvora de la mañana”

    La rotunda frase final es una referencia inequívoca a las condenas a muerte, por fusilamiento del 27 de septiembre, con las que la dictadura selló su mandato, desoyendo todas las peticiones internacionales de clemencia.
     Pero también es una canción de esperanza: “el día que se avecina viene con hambre atrasada”
    Esa hambre de libertad, de justicia y de igualdad que teníamos en nuestro corazón y que un Régimen asesino quería abortar.
    El tiempo jugaba a nuestro favor: “tras la noche… no vino “la noche más larga”
    El alba se hizo, la noche fue desapareciendo y, aunque todavía “miles de buitres callados van extendiendo sus alas” y hubo más “pólvora de la mañana”, la libertad inundó todos los rincones de España.
    Yo seguí dando mis clases, rejuveneciéndome con aquellos viejos jornaleros y disfrutando con el cine que utilizábamos, también, de subterfugio para la libertad.
    Entonces yo tenía 24 años.

Texto: José Ángel Calle Gragera

                         Al alba
            (Luis Eduardo Aute)

Si te dijera amor mío que temo a la madrugada,
No se que estrellas son estas que hieren como amenazas.
No sé si sangra la luna al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga,
No quiero que me abandones amor mío al alba.

Al alba, al alba, al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas,
Comen las últimas flores, parece que adivinaran
Que el día que se avecina… viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga,
No quiero que me abandones amor mío al alba.

Al alba, al alba, al alba, al alba.

Miles de buitres callados van extendiendo sus alas
No te destroza amor mío… esta silenciosa danza?
Maldito baile de muertos… pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga,
No quiero que me abandones amor mío al alba.

Al alba, al alba, al alba, al alba.

 

Miguel Ángel Gómez Naharro

La palabra sin tregua

     Sabe esta voz la voz del alma. Sabe que el canto suyo es prolongación del viento y los sueños, de la cotidiana lucha y la terca maravilla de lo frágil. Dice versos esta voz que se despojan de la sangre, el olvido, la ciega lealtad de una Historia que nos sigue y nos señala. Y a la que escucha y canta. Palabra sin tregua esa voz, Miguel Ángel, la tuya, que nace del hondo musgo de los ríos, de las calles sombrías, de estaciones de tren con olor a aceite y despedida, de perdidas batallas –las del amor y las otras-, del fondo sin fondo de la vida.

    Vuelven ahora los cantos de la tierra, pero es otro el modo de acercarnos a ellos. A su lejana cadencia tu voz otorga otra belleza, acaso el ritmo propio de la memoria y la esperanza de desligarlas ya para siempre de las causas y azares que las alimentaron. Estas Canciones guerrilleras que hoy rescatas sin pólvora ni odio –sólo su viva transparencia, tan sólo la vibrante consumación de su pasado- son hoy más necesarias que nunca si realmente queremos conocernos a nosotros mismos.

    Un tiempo de pólvora y magnolias, en palabras del poeta, un canto perdido y sin embargo útil para quienes aún buscamos en ellas la desnuda belleza de una época cuajada de esperanza.

    Largo es ya el camino, Miguel Ángel, por el que aún transitas, desde que un día lejano de 1992 pusieras voz y ritmos nuevos a las coplas y romances de Campo Arañuelo. Eran versos de Espronceda, de Chamizo, de Pacheco y Delgado Valhondo… Vinieron luego otros proyectos, otras ideas, otras miradas… y el paseante se fue haciendo encontradizo con la rica tradición del Siglo de Oro: Góngora y Quevedo, Calderón… sonando firme en tu garganta.

    Más tarde el canto se hizo vida encarnado en las hazañas de Gerineldo y Valdomino, junto al corro de niños que cantaban “la chaquetía” o con el inmigrante, en la Estación de Atocha… Pero todo poema es propio, y bien lo sabes; por eso cantas Palabras para Julia y ya no es Goytisolo ni Paco Ibáñez, o Gracias a la vida y no es Violeta Parra sino la vida misma quien lo canta.

    De aquel trayecto tuyo –y nuestro, al fin- por tierras lusitanas, has sabido ofrecernos la virtud y el oprobio de esa tierra tan semejante a la nuestra y tan lejana al mismo tiempo.

    Sabe tu voz la voz del alma y la persigue, Miguel Ángel, baja los oscuros peldaños de la Historia hasta encontrar el llanto y la locura, la soledad y la utopía que reside en toda lucha. Pero hoy tu voz devuelve la sola emoción, la belleza clara y dormida de esos versos que han vencido, por sí solos, la invisible somnolencia de los años.

 

                                                                                                                                                                                                    Daniel Casado  

 

Mérida, primavera de 2006

Colaboraron en este CD:

Guitarra: Juan Luis Sánchez Pajares

Guitarras flamencas: Domingo Vargas y Juan Vargas

Artistas plásticos:
Juan José Alonso Ibeas, José Luis Atienza, Isidro Belloso, Ángel Cervera, Pilar Fernández, Javier Fernández de Molina, Charo González, Antonio Luis de la Cruz, José Larrey y Felipe Carlos Lucas.

Historiadores y escritores que han aportado génesis y repercusión histórica:
José Ángel Calle Grajera, Moisés Cayetano Rosado, Víctor Chamorro, Francisco Domínguez González, Rafael España Fuentes, Anselmo Gómez Arroyo, Felipe Gómez Valhondo, Jaume Graells i Veguín, Jean-Yves Kerzulec, Joaquim Saial y Daniel Casado.

Asesores:
Jean-Yves Kerzulec y Joaquim Saial

Grabación y mezclas:
Julio Horta de Holliwood Mérida

Técnicos de sonido:
Cesarín González de Jammin Mérida y JuanMi García de Holliwood Mérida

Producción:
David Gómez Burgos

Foto de portada: Miliciano de Robert Capa

Foto de contraportada: Niño con aro (Anónima)

Diseño: Luis Martín

 

 

 




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